Lectura y Escritura = intelectualidad


 En este espacio tendrán la oportunidad de documentarse teoricamente sobre dos importantes habilidades comunicativas: la LECTURA y la ESCRITURA. La información que le ofrecemos al lector se basa en los planteamientos de:
  •  Profesor de la Universidad Surcolombiana Gustavo Briñez, con su libro El Arte de Escribir.
  • La Pedagoga argentina con su texto Enseñar a Enender lo que se Lee.



LA ESCRITURA COMO PROCESO CREADOR
Por: Juan Carlos Cortés Osorio

Hay numerosas referencias encaminadas al tema de la escritura; podemos encontrar reflexiones sobre esta disciplina desde tiempos pasados en personalidades de la historia como Aristóteles, Voltaire, pasando por Saussure y Rousseau, hasta llegar a las actualizaciones en este campo del conocimiento en intelectuales como Teun A. Van Dijk, Daniel Cassany, entre otros. Otros trabajos interesantes y de gran calidad se han publicado en obras que retoman las teorías de diversos estudiosos del lenguaje, específicamente del lenguaje escrito; tal es el caso del libro titulado El Arte de Escribir del maestro Gustavo Briñez Villa.
La escritura debe concebirse como un proceso de paulatinos progresos, una actividad constante y dinámica que aunque uno de sus elementos sea la disciplina, es imprescindible endulzar esta compleja actividad humana con muchas gotas de amor y placer por la lectura y el arte de escribir. Lo más importante en una primera etapa de un proceso lecto-escritor es el interés por lo que se hace, y para ello es necesario que se tenga plena conciencia de lo significativo  de esta actividad para la humanidad. Distinguidos artistas dedicados a la escritura la han definido desde su experiencia, considerándola como una práctica de libertad, comunicación de bellas ideas, una actividad íntima de expresión profunda de sentimientos humanos en donde tiene su máxima manifestación la imaginación.
La escritura en El Arte de Escribir de Gustavo Briñez
En El Arte de Escribir, podemos encontrar el planteamiento de cinco instantes en el proceso de la escritura que no se pueden concebir de manera mecánica y absoluta, sino como un proceso dialectico y enriquecedor.
 El primer instante es decidir qué se va a comunicar. Este es el momento de escoger el tema o la materia a escribir. Hay que hacer una buena y acertada selección, pues todo lo que vendrá después estará ligado a este primer paso. He aquí el momento del parto del tema central de la obra. En este apartado también se proponen los tres saberes necesarios para acceder al conocimiento del hombre: aprender a ver, lo que equivale un gran caer en la cuenta en palabras de Bertolt Brecht, citado por el maestro Briñez; saber escuchar o ponerse en el lugar o el pellejo del otro, y encontrar una voz, momento en que se halla el estilo para escribir.
El segundo instante es de planeación o trazado del contenido. Hay que llevar a cabo un atento proceso de previa planeación, trabajando desde la primera frase hasta las ideas principales y secundarias del escrito en términos generales. Claro está, y el autor lo dice, no se trata de una receta de cocina, pues en el arte de escribir siempre estará presente aquello mágico y fantástico que resulta casi inexplicable. 
Como tercer momento se presenta la recolección de información. Este es otra instancia de mucha disciplina para investigar diversos saberes y autores sobre el tema seleccionado, elaborando fichas técnicas que registren la información. Para que esta investigación sea exitosa, es imprescindible leer y leer bien desde los tres niveles conocidos: lectura descriptiva o literal, lectura interpretativa e inferencial y lectura crítica o valorativa. 
El proceso de dar forma es el siguiente paso. “El proceso de dar forma a lo que se va a comunicar es una batalla con el lenguaje para encontrar la palabra que mejor exprese la idea o emoción que se quiere manifestar”[1]. Es el instante de leer, escribir, releer lo escrito y reescribirlo; de construir los párrafos y enlazarlos con ideas teniendo en cuenta la cohesión y coherencia del texto para lograr una unidad semántica de manera estética y cautivar a los lectores.
El quinto instante es el momento del placer. El escritor o autor del texto experimenta la satisfacción de lograr una hazaña ardua. Como dice el maestro Briñez, la obra se objetiva y deja de pertenecerle, se convierte en propiedad de la humanidad lectora y se somete a múltiples interpretaciones. Pero después del primer goce vuelve la tensión, porque el oficio de escribir es permanente y tienta tanto para volver al círculo dialéctico de emociones intelectuales.
Todos los consejos provenientes de investigadores en este campo del saber, sumado a sus reconocidas experiencias como creadores de la palabra escrita, son importantes tenerlos en cuenta para las primeras etapas de escritura de los aprendices, pero de ninguna manera como una receta estricta o como una fórmula mágica. En el proceso de la escritura, cada uno mediante la práctica y la lectura va encontrando sus propias recetas, y paulatinamente irá surgiendo la magia creadora.


[1] Bríñez, Gustavo. El Arte de Escribir. Neiva, Editorial Universidad Surcolombiana, colección de texto didáctico, 2007, p. 90.

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LECTURA
Estrategias para la comprensión activa

Cuando hablamos de comprensión activa necesariamente tenemos que referirnos a un postulado teórico de Vygotzky acerca de la lectura. Este es, en pocas líneas, que la palabra adquiere sentido a partir del texto y del contexto. Por lo tanto, las palabras se valoran más en el contenido de un discurso que en los diccionarios.
Conforme a lo anterior, resulta imperioso promover la lectura en las aulas de clase, bajo cuatro componentes lingüísticos: el fonológico, el sintáctico, el semántico y el pragmático. Estos dos últimos, son los de mayor importancia puesto que la significación de un texto y el entorno o momento en que se da hace parte de la cotidianidad discursiva de los educandos. 
Bertha  Braslavsky en su texto Enseñar A Entender Lo Que Se Lee, establece cuatro variables para una comprensión efectiva:
·  El contexto educacional: el contexto educacional es la institución educativa que debe mostrarse al niño como un espacio cultural y creativo, donde intervienen los maestros, los padres de familia y toda la comunidad educativa. La infraestructura física del colegio debe brindar una biblioteca amplia para que los niños, conforme al ejemplo, decidan coger un libro en sus brazos.

·  El alumno como lector: son las estrategias personales que utiliza el educando a la hora de enfrentarse a un libro. Bertha menciona que en una situación escolar adecuada son los mismos niños los que generan sus propias maneras de leer y escribir, pero a la hora de contrastarlo con la realidad educativa de nuestro país, podemos percibir que el maestro tiene un trabajo mucho más complejo. En sí, el profesor de Lengua Castellana debe esclarecer en sus alumnos sus estilos y técnicas a la hora de leer y escribir.

·   Estrategias del docente: el maestro debe tener en cuenta varios cuestionamientos importantes para su quehacer pedagógico. Toda lectura que desee llevar debe responder a lo siguiente: ¿Para qué la voy a llevar? ¿A qué clase de estudiantes está dirigida? ¿Cómo voy a llevarla a cabo? ¿Qué gustos tienen mis estudiantes? Para responder el Cómo Braslavsky nos habla de tres estrategias básicas: el antes, el durante y el después de la lectura. Más adelante se brindará una descripción detallada de cada una.

·  Los tipos de texto: actualmente se está manejando tres tipos de texto en los procesos de enseñanza porque facilitan el conocimiento estructural de los mismos. Estos son: los narrativos, los informativos y los expositivos.

Por otra parte, queremos explicar las tres estrategias necesarias para aplicar metodológicamente el uso de lectura. Como bien se había dicho, la lectura al igual que la escritura, es un proceso en donde se manifiesta – en términos literarios- un inicio, un nudo y un desenlace. Braslavsky llamará a esto como el antes, el durante y el después de la lectura, y describirá las implicaciones de cada uno de los tres instante mencionados.

Comencemos con el antes. Llamaremos a este instante como el inicio, la partida de la excursión lectora. Es la presentación del texto, la antesala a una fiesta de palabras, imágenes, frases, oraciones, etc. esta introducción debe ser ante todo llamativa para captar la atención de todos los educandos o de la mayoría. Bertha señala tres objetivos centrales en este instante:
  •      Reactivar conocimientos que se vinculan con el texto que se va a leer.
  •     Generar anticipaciones, hipótesis y expectativas sobre el texto a tratar.
  •      Evidenciar –explícita o implícitamente- el propósito de la lectura y motivarla.
Estos tres objetivos se pueden lograr mediante los organizadores visuales y verbales. Por tanto, haciendo referencia a los visuales, el maestro puede llevar imágenes pequeñas y grandes. Suele recomendarse más las segundas porque representan el contenido total del cuento; mientras que las pequeñas recogen el significado de las partes o capítulos –en el caso de los textos narrativos-. Respecto a los verbales, el profesor puede recurrir al título, a la introducción, a la primera frase, para generar en los estudiantes inquietudes, hipótesis y anticipaciones. En los textos creativos se menciona en un primer momento, el nombre del autor y la importancia de este para los conocimientos previos a la hora de empezar la lectura. 
En el durante, el maestro debe estar pendiente del proceso lector porque es aquí donde reside el peso mayor para lograr una comprensión verdadera. Por lo tanto, debe leer el texto en voz alta; hacer las pausas y la entonación correspondiente; establecer la microestructura de los párrafos; esclarecer las diferentes inferencias que puede presentar el texto para contribuir a la coherencia del mismo; parar la lectura por momentos y verificar si los educandos están entendiendo lo que están leyendo – esto se hace a través de preguntas literales e inferenciales-; hacer que los estudiantes cuestionen, refuten, pongan en duda lo que están leyendo; construir junto a sus estudiantes el significado global del texto o la macroestructura.  
En el después, existen diferentes estrategias según la edad de los educandos. En cursos inferiores se les pide a los niños que relaten con sus palabras la narración que leyeron; el dibujo es una herramienta cognitiva que permite verificar cómo organizó las ideas y las acciones que leyó; también la expresión corporal se recomienda, puesto que al dramatizar lo leído el niño puede comprender mejor el texto y además, despertar habilidades artísticas. En los grados superiores se utilizan los resúmenes; el reconocimiento de las ideas y la importancia de analizar el significado de estas últimas; se fomenta la redacción de textos con el ánimo de que los estudiantes superen sus fallas a la hora de escribir; por último, es importante que los muchachos comprendan de manera clara lo que nos quiere decir el autor del texto leído.


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